lunes, 23 de mayo de 2016

La suerte de ser mujer

La suerte de ser mujer © David Gómez Salas
Soconusco Anthology
-
Julieta nació en Chiapas y fue hija de Gina quien era originaria de Italia y se mudó a vivir al Soconusco en la época de segunda guerra Mundial.  Julieta se casó con un "bolo" costeño de nombre José Manuel, a quien de cariño lo llamaban Chema. En la costa de Chiapas le dicen bolo al borracho, ebrio o beodo.
-
Chema bebía alcohol de tiempo completo por lo que cada peso que ganaba, lo gastaba en su vicio. Así que nunca tenía dinero para pagar la renta de una casa y mucho menos para comprarla. Era un personaje palabrero que aconsejaba, discutía de todo, sabía poco y era proclive al fraude. Por esa situación a su esposa Julieta no le quedó otro camino que mudarse vivir a casa de su madre Gina, ahí podía vivir sin pagar renta y además comer las frutas del patio trasero que se daban en carretadas.  En la esquina norte de la manzana donde se ubicaba la casa de Gina y en la cual vivió Julieta, se localizaba una cantina cuyos propietarios eran amigos de infancia de Chema y le vendían alcohol, fiado (crédito).
-
Julieta y Chema se mudaron a casa de Gina con sus 6 hijos, 2 perros, 2 gatos, un loro, un mono araña,  3 autos, 6 roperos, 30 macetas, sala, comedor y todos sus muebles. La casa de Gina quedó hacinada y además ocuparon casi todos los árboles para colgar sus hamacas. Tendían la ropa por todas partes, se parecían a los inmigrantes llamados gitanos húngaros, que llegaban a la costa de Chiapas a leer  la suerte, adivinos.
-
Julieta y Chema, dijeron que estarían en casa de Gina solamente unos días, pero pasaron años y nunca salieron de aquella casa. Ahí permanecieron hasta que murió Gina y después de su muerte se quedaron para siempre.
-
En algunas fiestas familiares, Julieta tomaba unos tragos y afloraba su sentimentalismo, lloraba y decía que deseaba tener una residencia de lujo porque sus hijos estaban acostumbrados a vivir con pompas y comodidades. Eran tres hijos y tres hijas que Dios les había enviado, en forma alternada un hijo, una hija, un hijo, una hija; sucesivamente. Los hijos heredaron el gusto por el alcohol, el cigarro, el ocio, lenguaje vulgar,  trabajar poco o nada, ser vanidosos, y sumarse a las fiestas a la menor oportunidad.  Como diría Canek "tenían dengues de doncellas".
-
Chema y sus hijos, participaban en todas fiestas que se realizaban en Tapachula y poblados aledaños. Vivían en un jolgorio permanente, simulando poseer riquezas. Adoptaron de corazón todas las costumbres chiapanecas en que se bebía alcohol y sus vidas fueron de celebración perpetua y feliz a su manera. Sin respeto a ellos mismos, poco les importaba que sus estafas fueran descubiertas y comentadas por sus familiares, amigos y conocidos.
-
En el año de 1957, había visto una película llamada la suerte de ser mujer (La fortuna di essere donna), con Sofía Loren que interpreta a una joven que deseaba ser modelo y actriz;  y paulatinamente va perdiendo su sueño, porque los hombres que cruzaron por su vida, en lugar de amarla y apoyarla, solo se aprovecharon de ella.  Julieta me recordaba esa cinta, no porque haya tenido amantes en su vida, no me refiero a eso. La analogía se me ocurría porque su esposo e hijos, que se suponía la amaban, únicamente la manipulaban para vivir a sus expensas, ella ni siquiera reconocía que su familia destruyó sus sueños y definitivamente su vida.
-
En la película Sofía Loren interpreta a una joven llamada Antonietta que es fotografiada cuando se está arreglando la media y esa foto se publica en la portada de una revista. Su novio pretende demandar al periódico pero ella decide aprovechar esa publicidad para conocer gente influyente en el mundo del espectáculo y la moda. Sigue una dieta para adelgazar y logra trabajar con el fotógrafo que la fotografió para la revista. Posa varias sesiones vestida solo con una toalla en una escenografía de ruinas romanas.

Conoce un aristócrata maduro muy educado y se propone conquistarlo, así que aprende a conducirse como persona de alta sociedad, una gran dama con recursos económicos, porque está convencida que el dinero atrae más dinero.  En esta búsqueda de riquezas Antonietta es utilizada y manipulada mediante promesas éxito y fama. Sin que se pueda considerar totalmente una víctima inocente.
-
Julieta cerraba los ojos de la razón e ignoraba el lenguaje vulgar que usaba Chema y sus hijos, no reaccionaba ante las conductas de pereza que mostraban su esposo e hijos, siempre encontraba una explicación a los continuos líos judiciales en que ellos se metían. Todas las malas acciones las justificaba o bien fingía no darse cuenta que sus hijos eran holgazanes extremos; Julieta deseaba creer no había educado a sus hijos para ser delincuentes, que no los había acostumbrado a obtener el dinero fácil. Le resultaba natural que sus hijos no tuvieran presente que vivían en casa de su abuela y debían utilizar el espacio mínimo en dicha casa. Sin embargo con sus autos, juegos y mascotas, redujeron el espacio a Gina en su propia casa.
-
En la película Antonietta poco a poco va perdiendo su autoestima y se acostumbra a aceptar situaciones que no había imaginado antes que llegaría consentir y somete su carácter auténtico para manifestarse como una mujer que personifica el glamour, la elegancia y sofisticación.
-
La casa de Gina tenía en la parte posterior un pequeño patio con árboles de guarumbo, mango, nance, Tepezcohuite, guanábana, marañón, papausa, paternas, chicozapote, caimito, limón, plátano, chile y cerca de un centenar de pantas de ornato. Estas plantas padecieron maltrato por parte de Julieta, su familia, mascotas y amigos.
-
Julieta y Antonietta muestran pequeñas partes de una sociedad decadente, con fingido estilo de vida resplandeciente y fatuo. Sin reflexiones ni escrúpulos, ganar dinero fácil parece ser a lo único que juegan, en un mundo materialista en el que tampoco han logrado triunfar.
-
El alcohol parece tener la facultad de hacer realidad las fantasías, pero resta tiempo de vida por cada deseo satisfecho, observaba.
-
Día y tarde el viento movía suavemente las ramas y hojas de los árboles y plantas medicinales, parecía que estos árboles acostumbrados a curar a las personas de enfermedades y accidentes como: hipertensión, diabetes, diarrea, quemaduras, cortadas, raspones, torceduras y esguinces; también deseaban sanar a la familia de Julieta, entregada casi de tiempo completo al agasajo, el trago y la jactancia.
-
Las compasivas miradas de las hojas de los árboles fueron ignoradas, como fueron ignoradas las luces enviadas por la luna y las estrellas, que se preocupaban por ellos. La familia de Julieta no tenía tiempo para sentir el amor de los árboles y el cielo. Como alguna vez dijo el poeta Quintanarroense Domingo Argüelles: habían aprendido de las rocas, su insensibilidad.
-
Como lo expresara el poeta Rubén Darío: "Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque ésa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo; ni mayor pesadumbre que la vida consciente".
-
Así recuerdo esta historia sobre mi paisana Julieta, chiapaneca descendiente de italiana. Cuya remembranza ha quedado escrita en mis relatos sobre mi Soconusco. Miles de historias que sucedieron en esa tierra de inmigrantes. Tierra pródiga donde se aprende a percibir la ternura de los árboles, la música de sus hojas con el viento y los procesos incansables que suceden en el interior de sus tallos y constituyen hermosas esculturas.
-
Paraíso inundado con ternura día y noche; donde besa y enamora el agua, el aire, las lluvias y tormentas; que invita a vivir inmerso en sus ríos y cascadas; y amar sus exóticas selvas, frutos y flores. ¿Quien al vivir en el Soconusco no ha sentido que puede volar como sus aves de múltiples colores? estimulado por la intensidad del mar abierto y turbulento, el sol vivo y calor húmedo en todo momento. ¿Quien no ha soñado en alcanzar sus ideales escuchando el croar de las ranas y el zumbido de las chicharras? motivado por la maravilla de su naturaleza.
-
Julieta tuvo grandes ilusiones sobre su porvenir, confiaba en lo pródigo que es el Soconusco, pero ni la fuerza y esplendor del trópico pudo vencer al alcohol, disponible en aquella sucia cantina que se ubicaba a solo media cuadra de su hogar. Su vida cotidiana transcurrió en un ambiente degradado sin escrúpulos de quienes ansían arrebatar a los demás lo que se pueda en pos de un deseo.

domingo, 22 de mayo de 2016

Luis Javier y Luis Donaldo

Luis Javier y Luis Donaldo
© David Gómez Salas

La mañana del jueves 12 de octubre de 1978 al desayunar con Luis Javier Castro Castro y Luis Donaldo Colosio Murrieta, en la ciudad de Mérida Yucatán; me propusieron que al terminar de desayunar rentáramos un auto y nos fuéramos a Chichen Itzá y sus alrededores. Se antojaba el paseo porque la zona es bellísima y además el paseo me permitiría convivir con Luis Javier, que años antes había sido mi compañero de trabajo en el Plan Nacional Hidráulico; y no lo había visto desde que renunció a ese trabajo, para ir a estudiar a Austria.

Siempre he tenido metido en mis huesos una interpretación extrema sobre mis compromisos y había viajado a Mérida a presentar una ponencia denominada  Modelo Auxiliar de Manejo del Agua en una Ciudad ese jueves a en la tarde. Una de las seis conferencias que se daban sobre el tema de Ingeniería Ambiental, en el IV Congreso de la Academia Nacional de Ingeniería.

Luis Javier  y Luis Donaldo ya había presentado el día anterior una ponencia titulada Migration, Urbanization and Development in México, era un trabajo desarrollado en Austria en International Institute for Appliied System Analysis. Tuvieron poca audiencia debido a que una línea aérea estaba en huelga y muchos congresistas habían cancelado su participación.

Con base a lo que había sucedido en su conferencia, me dijeron que  no valía la pena que me quedara a dar mi conferencia, debido que era muy probable que hubiera poca asistencia. Pero tengo muy arraigado el cumplir con mis compromisos, aún en circunstancias en que el logro por cumplirlos sea muy pequeño o nulo.

No fui al paseo, me quedé a dar mi conferencia y efectivamente hubo poca audiencia. Bueno al principio porque después llegaron muchos jóvenes estudiantes del Instituto Tecnológico Regional de Mérida; que imagino los llevaron forzados, con la motivación de subirles un punto en alguna materia. No me importó, porque los estudiantes fueron muy participativos e hicieron muchas preguntas, comportamiento que contribuye a  explicar mejor los conceptos.

También fue estimulante, darle ánimo a un joven conferencista que estaba nervioso porque era la primera conferencia que iba a dar. Le dijimos muchas palabras de ánimo y creo que resultó muy útil la observación siguiente: Tú desarrollaste el trabajo que vas a presentar, específicamente nadie sabrá más que tú sobre este trabajo.

Al joven conferencias le fue muy bien, porque efectivamente nadie podía saber más que él. Quizás podía asistir a su conferencia algún especialista en contaminación del aire, pero específicamente de los experimentos y resultados de aquel trabajo, no podría saber más. Durante toda su conferencia, lo vi radiante.

A Luis Javier y Luis Donaldo, los volví a ver otras veces, al primero como amigo y al segundo, de lejos, como personaje destacado en el gobierno: Director General de Programación y Presupuesto Regional en la Secretaría de Programación y Presupuesto, Secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, dependencia que después se llamó  Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) y finalmente como candidato a la presidencia de México. Pocas personas conocen a Luis Donaldo como una persona interesada en el estudio de los aspectos económicos y sociales de México. Lo recuerdan muchísimo más como político, pero la mayoría de los seres humanos son polifacéticos, porque así es la vida, solo se vive una vez y no sabemos cuánto tiempo.

Luis Javier y Luis Donaldo eran dos jóvenes estudiosos, optimistas, alegres y perseverantes. Fue por  Luis Javier que conocí algunas definiciones matemáticas sobre bien público y privado. Tales como:
Sea:
X1=El bien que pertenece a la persona 1
X2=El bien que pertenece a la persona 2
X3=El bien que pertenece a la persona 3
Xn=El bien que pertenece a la persona n
y
Xt=El bien total existente

El bien privado, se puede representar en la forma siguiente:
Xt=x1+x2+x3+⋯+xn
Ejemplo: Los autos que existen en un estacionamiento tienen diferentes dueños, algunas personas pueden tener varios autos; y  la suma de los autos que tiene todas las personas es el número total de autos, el bien total.

El bien público, se puede representar en la forma siguiente:
Xt=x1=x2=x3= …= xn
Ejemplo: En un jardín o parque público, cada persona puede usar y disfrutar todo el jardín, caminar por toda su superficie; lo mismo puede hacer otro visitante; y la suma de la superficie que disfrutan todas las personas, el bien total,  es igual a la superficie que puede disfrutar cada persona.

Claro que el tema es menos simple, pero es una forma interesante de introducirse a los conceptos de bien público y privado, tan útiles para comprender el cuidado de la calidad del aire y del agua en la naturaleza.

jueves, 19 de mayo de 2016

El tumbo

El "Tumbo"
Autor David Gómez Salas, el jaguar

Las playas de Puerto Madero generalmente no son de aguas tranquilas y olas calmosas; al contrario, hay zonas con olas frenéticas y estruendosas llenas de fuerza y espuma blanca.

En el mar de esta zona, existe casi siempre una cresta paralela a la playa, que se forma al subir el agua para dar inicio a las olas.  A esta prominencia algunos chiapanecos costeños la llamamos el "tumbo". Es el sitio donde el agua sube y nacen las olas de translación que ruedan a la playa para romper y formar abundantes burbujas.

Una mañana cuatro amigos nos metimos a nadar en el mar. Beto, José y yo nos quedamos en la zona comprendida entre el "tumbo" y la playa.  Ramiro cruzó el tumbo para nadar en aguas más profundas y menos violentas. Ahí el mar es delicioso para flotar y descansar. El problema es cuando uno decide regresar a la playa.

Para cruzar el tumbo de regreso a la playa, hay que hacerlo cuando la cresta es baja, ya que en ese momento es menor la fuerza de la corriente hacia mar adentro. Hay que nadar para ubicarse adelante de la ola de translación que se va formar.  Ramiro no lo sabía y pretendía cruzar el tumbo para regresar a la playa, cuando la cresta era alta. En consecuencia la corriente en dirección aguas adentro lo regresaba a la zona profunda en cada intento.

Llegó un momento en que Ramiro se desesperó por no poder salir del mar, por no poder cruzar el tumbo. Nadaba con prisa y avanzaba pero el tumbo se elevaba y como no había pasado la cúspide regresaba con la corriente que escurre mar adentro.

Los tres nadamos para estar cerca de Ramiro y sin cruzar el tumbo, de ahí le gritábamos que no hiciera intentos cuando se están formando las olas grandes, que esperara a cuando se formaran las olas pequeñas. Se puede observar que se presentan ciclos de siete u ocho olas, inicia una con una ola pequeña, la segunda ola es mayor, la tercera crece más  y así sucesivamente hasta que la séptima u octava ola alcanza el mayor tamaño; después empieza un nuevo ciclo. Ese es el momento para cruzar el tumbo.

Después de muchos intentos Ramiro logró cruzar el tumbo y quedó a nuestro alcance, lo agarramos y nadamos rumbo a la orilla. En el recorrido de regreso nos alcanzaron las olas grandes y nos revolcaron, nos paramos y tomamos nuevamente a Ramiro para salir del mar caminando, ahí  se le doblaron las piernas a Ramiro y lo sacamos cargando hasta la playa, lo depositamos de espaldas en la arena seca, era muy temprano y la arena aún estaba fresca, apenas había salido el sol.

Ramiro descanso como cinco minutos acostado y otros diez minutos sentado platicando lo que había sentido, sus miedos, dudas, como se daba valor, etc. Después se paró y nos dijo: regreso a  casa  ¿Se quedan o regresan conmigo?

—Regresamos contigo— Respondimos cada uno.

— No es necesario — Contestó. Me siento muy bien para manejar y es de día, mejor quédense.

Habíamos viajado con él, en su carro, salimos a las cinco de la mañana, llegamos a la playa como a las siete,  apenas eran las ocho de la mañana y Ramiro había decidido suspender sus vacaciones. Sentimos que Ramiro deseaba estar solo, así que nos quedamos en la playa.

A las dos de la tarde había más viento y las olas crecieron en mar abierto. De pronto, la gente corrió por la playa hacia el poniente y en una zona que había muy poca gente, se estaban ahogando dos turistas, eran dos hombres altos, fortachones y jóvenes.

— El tumbo no los deja regresar — Me comentó una señora que paseaba por la playa y se había detenido a ver.

Después de hora y media de intentos,  los paseantes improvisados de salvavidas voluntarios, rescataron con vida  a uno, el otro despareció a la vista de todos.

Más tarde arribaron al sitio cuatro lanchas de pescadores que los buscaron hasta que obscureció.

—Ya solo queda esperar a que el mar lo saque mañana, cuando flote — Comentó una vendedora ambulante. El tumbo lo pondrá en una ola que lo arrastrará a la playa, agregó.

— Así es la vida, uno cruza el tumbo y regresa a cada rato sin que le pase nada, arriesgándose a que algún día el tumbo gane. Puede ser que uno le gane siempre al tumbo y al llegar a viejo deje de retarlo, pero algunos salados, con tan mala suerte, pierden en el primer juego — Dijo un señor arrugado y tostado por el sol.

No cabía una arruga más en aquel experimentado hombre, vencedor del tumbo y consumido por el sol,  el viento y el tiempo...

miércoles, 18 de mayo de 2016

Doña Guadalupe

Doña Guadalupe © David Gómez Salas
Soconusco Anthology
-
Doña Guadalupe hacía tortillas a mano, en aquella época las vendía "a cinco por veinte",  cinco tortillas por 20 centavos, porque eran tortillas grandes. Las vendía en su casa, tenía un terreno muy espacioso con árboles de mango,  aguacate, anona, nance, caspirol  y muchos más. La entrada al terreno era un portón como de cinco metros de ancho, porque su hijo era mecánico automotriz y en el mismo predio reparaba camiones y autos. Las tortillas se elaboraban bajo un tejaban que se ubicaba al entrar al predio, del lado izquierdo.
-
Cuando tenía 7 años de edad me enviaban a comprar las tortillas como a las 2 de la tarde. A esa hora siempre había personas esperando sus tortillas. Era necesario esperar 30 minutos o más, para ser atendido.
-
Las tortillas las hacían a mano dos o tres personas, que tomaban una porción esférica de masa y con palmadas la extendían hasta hacer un círculo de 20 centímetros de diámetro y 2 milímetros de espesor, y con cuidado colocaban la tortilla sobre un comal caliente, tenían dos comales sobre su respectivo fogón con fuego de leña.
-
La tortilla se cocía primero por una cara y se forma una capa gruesa de ese lado; y luego se volteaba sobre el comal para que se cociera por la otra cara y se forma una capa delgada de ese lado. La tortilla se volteaba varias veces hasta que quedaba bien  cocida. Cuando la capa más delgada se levantaba, inflada con vapor de agua contenida en la masa, indicaba que faltaba poco para que la tortilla quedara bien cocida. Doña Guadalupe y sus ayudantes eran expertas.
-
Como hacía mucho calor alrededor de los comales, esperaba mis tortillas en el patio, fuera del tejaban. A las dos de la tarde hace bastante calor en Tapachula.  Me gustaba ver como hacían las tortillas, así que sin dejar de jugar echaba un vistazo en forma intermitente.
-
Creo que la tortilla y el comal, simbolizaban en algunos aspectos al ser humano y la vida en aquel barrio. Desde niños, las personas de aquel barrio se iban cociendo en un ambiente ardiente y se les formaba la capa gruesa que les permitiría al menos subsistir y quizás mantener unidas la materia y pensamientos para alcanzar un mejor futuro. Y claro también se formaba la capa delgada, la más débil.
-
El marido de Doña Lupe era bolo, alcohólico, y con frecuencia la golpeaba; ella resistía callada, nunca supe la razón con que justificaba aceptar esas condiciones de vida. Ella trabajaba todo los días, incluso domingos y días festivos. "La gente come todos los días...  y yo también" decía sonriendo.
-
En una ocasión, en que su marido la golpeaba, su hijo la defendió y su padre le cortó, al joven mecánico, un brazo a machetazos. Llegó la policía y se llevaron preso a su marido. Ella siguió haciendo tortillas todos los días;  sonreía menos pero nunca descansó un día. Jamás se separó de sus dos comales, continuó recibiendo el calor que irradiaba el fuego de los dos fogones, parecía que deseaba tener cada día una capa dura de mayor espesor, ya solo para subsistir.
-
El  Soconusco es pródigo, pero ni la fuerza del trópico puede vencer al ron.

martes, 17 de mayo de 2016

Salvamento pesado

Salvamento pesado
© David Gómez Salas

Viajamos del Distrito Federal a Cancún Quintana Roo: Pepe, Maximiliano y yo, en el camino Pepe nos platicó que le fascinaba nadar y que cuando estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México había ganado el segundo lugar en un concurso de natación a nivel nacional.  No recuerdo el nombre de la competencia , no recuerdo si fue a nivel universitario  o de todas las asociaciones estatales, no recuerdo más datos.  Pero un segundo lugar nacional es algo relevante,  sin duda era muy bueno nadando.

Nos detuvimos para comer en un lugar paradisiaco llamado El Cenote Azul que se encuentra en Bacalar Quintana Roo.

Es un restaurante construido en el borde del Cenote, así que se puede nadar en las cristalinas aguas del Cenote y subir directamente al restaurante para  tomar un refresco, una cerveza o comer. Max y yo nos metimos a nadar, Pepe fue por unas cervezas.

Max se tiró un clavado y nadó al centro del Cenote una distancia de  40 - 50 metros. Yo nadé primero para separarme de la orilla más o menos 20 metros y  después me quedé nadando y flotando en esa zona para estar observando la orilla,  atento para cuando  Pepe  arrimara las cervezas al borde .

De repente,  Max me dijo ¡David, hay una persona que se está ahogando!

No  había visto a esta persona en apuros porque mi mirada estaba dirigida a la orilla y la persona se encontraba atrás de mi, a quince metros de distancia en dirección al centro del Cenote.

— ¿Que hacemos? — me dijo.  Se está ahogando y me pidió ayuda.
— Pues no podemos dejar que se ahogue — respondí .  Y nadé hacia la persona para auxiliarlo.

El problema era que aprendí a nadar sin técnica, como la mayoría de mi pueblo en aquellos años.  Puedo nadar en el mar o en lagunas muchas horas seguidas sin cansarme, siempre y cuando no tenga que  cargar objetos pesados. Sé nadar para mantenerme a flote y avanzar, para vencer corrientes ligeras  e incluso avanzar tramos cortos con  fuertes corrientes, pero  hasta ahí. No me sentía ni me siento  capaz de poder salvar a una persona.  Es mucho peso.

Sin embargo nadé hacia la persona, a sabiendas que podría morir . Las personas que se están ahogando normalmente se agarran desesperados de cualquier cuerpo que flota  y con frecuencia terminan ahogando al auxiliador.

Pensé  de inmediato en mi esposa e  hijas, también en mi madre. Quizás ya no las volvería a ver. Al mismo tiempo pensé lo que haría para salvarlo.

Me acercaría de frente para poder hablar con él y explicarle como lo salvaría.

Mi plan era que lo ayudaría a flotar y que él se mantuviera quieto  y no intentara tener toda la cabeza arriba de la superficie del agua, que inclinara la cabeza hacia atrás y dejara solo la nariz y la boca fuera del agua. Sabía que de esta manera podríamos  avanzar lentamente, pero  seguros.  Cerca de la  orilla quizás  alguien podría lanzarnos  una cuerda y jalarnos.

Otra opción era que yo lo ayudara a flotar y que Max, no diera empujones sin comprometerse a sujetarnos.  Como cuando se empuja una lancha.

La mejor opción era que Pepe, segundo lugar nacional en natación, se lanzara al agua y lo salvara.  Pero los que estábamos cerca  éramos: Max y yo.  Pepe había a la barra por las cervezas.

Pensé que si detectaba que la persona intentaba sujetarme o montarse en mí, entonces me hundiría de inmediato  porque  el que se está ahogando  desea mantener la cabeza fuera de la superficie del agua. Con esta maniobra imaginaba que me soltaría al sentir que lo jalaba para abajo.

Ya estaba frente al él, era un joven como de 20 - 25 años de edad, moreno de cabello negro.

El muchacho estaba desesperado, al sentirme cerca su primera reacción fue estirar los brazos para sujetar mi cabeza. Me hundí como lo había planeado pasé por abajo de él, vi que tenía puesto un short de mezclilla. Subí y con la mano derecha lo tomé por atrás del cinturón del short  para ayudarlo a flotar y al mismo tiempo le puse mi antebrazo izquierdo en su cuello y empuje hacia adelante su cabeza para evitar que girara.

—Estoy calmado — me dijo

— Estamos flotando, te voy salvar  — le contesté.

Max llegó y empezó a empujarnos, avanzábamos con lentitud pero seguro.  Afortunadamente , por fin llegó Pepe a la orilla del Cenote , con tres cervezas. Max le gritó ¡Ayúdanos, se estaba ahogando!

Pepe dejó las cervezas en una mesa, se quitó los lentes, la camisa, los zapatos, los calcetines y se lanzó al agua.  Se me hizo eterno ese tiempo.

Nadó hacia nosotros y cuando llegó se preparó a darle un golpe a la persona que rescatábamos.

— Está controlado — gritó Max.

Entre los tres lo arrastramos a la orilla. La presencia de Pepe nos dio mucha confianza.  Al subirlo a tierra nos dimos cuenta que era un muchacho muy fuerte, como de 1.90 metros de estatura.

— No sé que me pasó — nos dijo. Yo he nadado con frecuencia y nunca me había pasado esto. Se me acalambraron las piernas y no tenía fuerza en los brazos.

—A veces llegan corrientes de agua muy fría porque el Cenote tiene de 40 a 60 metros de profundidad —  le contesté.

El joven descansó un rato recostado en el piso. Unas monjas que habían visto desde la parte alta del restaurante todo el rescate, bajaron al sitio  y nos dijeron: benditos sean.

Al oír lo anterior, el joven les dijo: No sé que me pasó , ya les conté que soy atleta, corro y nado todos los día y ...se puso a presumir  sus hazañas y records.

Nos retiramos para comer y tomar las cervezas.

— Al final, cuando llegaron las religiosas,  ese muchacho  presumió tanto que me dieron ganas de regresarlo al agua — dijo Max.

Cuando llegué al rescate pensaba noquearlo con un golpe porque así es más  fácil y seguro salvar a quien se ahoga. Pero me detuve al escucharlos  decir que el muchacho estaba calmado — dijo Pepe.

— ¡Lo hubieras noqueado!  — contestó Max.


Campañas políticas decadentes.

CAMPAÑAS POLÍTICAS DECADENTES. Autor David Gómez Salas
Publicado en mayo de 2016


- Mi convicción de acudir a votar

- Campañas electorales sin propuestas y sin participación intensa de la sociedad.

- ¿Cuales son los planes, de los candidatos, para generar empleos?

- ¿Cuales son las propuestas, de los candidatos, para garantizar el desarrollo del Estado a largo plazo?

Desde el inicio de este artículo deseo expresar que, en las próximas elecciones para elegir Gobernador y Presidente Municipal, acudiré a votar.

Así que observar estas campañas electorales, sin creatividad, sin propuestas y sin participación de la sociedad, no cambiará mi convicción de votar.

Estoy convencido que siempre debo ejercer mi derecho a votar por el candidato de mi preferencia y en el peor de los casos, por las propuestas menos malas.

Cumpliré con mi responsabilidad de contribuir, con mi voto, a que los procesos electorales arrojen resultados más representativos.

Para que nuestros gobernantes no sean electos por una minoría, se requiere que, todos los electores acudamos a votar, salvo que ocurra un accidente o evento desafortunado que lo impida.

El tiempo que se invierta en ir a votar, se justifica ampliamente, ya que en estas elecciones se decidirá quien nos gobernará los próximos tres años en el Municipio; y quien nos gobernará los próximos seis años en el Estado.

Mi convicción de votar nada tiene que ver con la falta de energía que observo en las campañas.

Observo que los candidatos no están en contacto frecuente con la población. No se aprovecha que la superficie del Estado es pequeña y por lo tanto es fácil recorrerlo.

Observo muy poca actividad política en zonas populares, y prácticamente solo escucho y veo anuncios en radio, televisión y escasas noticias sobre reuniones con la población.

No sé cuales son los argumentos para que las campañas se desarrollen casi exclusivamente en los medios de comunicación y no en contacto con la población. Como si el territorio de nuestro Estado fuera tan grande como Chihuahua y Sonora; ó como si en nuestro estado existieran zonas de difícil acceso, como las que existen en Chiapas, Oaxaca y Guerrero.

Observar estas elecciones, me lleva a compararlas con la campaña electoral del año 2002, en Cancún.

Tuve la oportunidad de hacer un seguimiento a la campaña que realizó el Doctor Juan Ignacio García Zalvidea para ser presidente municipal de Benito Juárez, que es el municipio en que se encuentra la ciudad de Cancún.

Al doctor Juan Ignacio García Zalvidea, se le conoce popularmente como “Chacho”, así le dicen sus amigos, sus adversarios y él mismo.

“Chacho” iniciaba todos los días su campaña a las 6: 30 de la mañana, con frecuencia recorría los mercados públicos, saludando, escuchando y señalando las mejoras que él haría en esos mercados, cuando ganara la presidencia municipal; estaba en los centros comerciales prácticamente todos los días; iba a Puerto Morelos que está a 36 kilómetros a de Cancún; todos los días estaba mínimo 3 horas colonias populares, señalaba que calles pavimentaría, donde pondría alumbrado público, que cancha remodelaría, que otros servicios públicos mejoraría; acompañaba a los ciudadanos a protestar por cobros indebidos de energía eléctrica; encabezaba campañas de limpieza de playas; protestaba por el mal servicio de recolección de basura en ciertas calles; apoyaba con asesoría legal a personas detenidas, apoyaba con el “Chachobus” a los futbolistas; se reunía con Hoteleros casi diario; apoyaba a los enfermos canalizándolos con médicos para que los atendieran; etc.

“Chacho” es hiperactivo, realizaba sus reuniones con los coordinadores de campaña, en su camioneta, mientras se transportaba. En su camioneta tenia un micrófono y bocinas para hablar a la población cuando se transportaba por las zonas urbanas. Hacía mítines enfrente del palacio municipal, en apoyo demandas justas. Tenía un megáfono para hablar mientras hacia recorridos a pie. Generalmente terminaba sus actividades políticas a las once ó doce de la noche.

“Chacho”, era militante del PAN, pero como este partido nombró otro candidato para la Presidencia Municipal, “Chacho” se salió del PAN y compitió como candidato deL PVEM; y así derrotó al PRI, PAN y PRD, que postularon candidatos muy conocidos y que también obtuvieron muchos votos.

Benito Juárez, Q. R., es un municipio que tiene solo en Cancún 27,000 cuartos de hotel de cinco estrellas ó gran turismo. En el Aeropuerto Internacional de Cancún se realizan mas de 150 operaciones diarias; es el que más turistas internacionales recibe, en toda la Republica.

Benito Juárez Q. R., es uno de los municipios con mayor fortaleza económica de todo el país. Todos los partidos políticos hicieron enorme esfuerzo por ganar, pero ganó “Chacho”. Imagino se gastó mucho dinero, para regalar camisetas, gorras, pelotas, organizar fiestas populares casi todas las noches, etc, pero definitivamente ayudó mucho su personalidad.

Lo que quiero destacar es la actividad intensa que desarrolló este candidato, así como su alegría durante todo el día; y el ingenio para lograr que todos los periódicos y sus adversarios, hablaran todos los días de él.

Presentaba permanentemente propuestas para resolver problemas concretos y mostró valor para adquirir muchos compromisos con metas específicas.

No espero que todos los candidatos a puestos de elección popular sean tan dinámicos y creativos como “Chacho”, pero las campañas actuales podrían ser mas activas. Las veo calmadas, con poca alegría y prácticamente sin propuestas.

Como lo señalé al principio de este artículo, el Estado y sus municipios son de superficie pequeña, se pueden recorrer prácticamente todos los días ó al menos cada dos días.

Escuchar a la población obliga moralmente a adquirir compromisos; en contraparte los mensajes en radio y televisión que destacan las virtudes de los candidatos, no generan compromisos específicos.

Difícilmente me convencerá un anuncio que señala las virtudes de algún candidato y no dice nada sobre lo que piensa hacer en caso de resultar electo.

Un anuncio es un asunto de mercadotecnia y por definición, el anuncio dirá maravillas del producto que desea vender.

S los mensajes de los candidatos no mencionan nada sobre lo que harán ellos, en caso de resultar electo; pues probablemente se deba a que aún no tiene una visión clara de cómo resolverá algunos problemas específicos, o que aún no define la estrategia que seguirá para garantizar el desarrollo económico y social a largo plazo.

Leo y escucho de los candidatos expresiones muy usadas, tales como: “gobernaré con todos”, “mi gobierno será respetuoso de la pluralidad”, “pondré todo mi empeño y mi amor”; “crearemos empleos”, “apoyaré el desarrollo industrial y también el desarrollo de sector primario y el terciario”. Sin embargo, no leo ni escucho en los mensajes de los candidatos, algo que permita saber que tienen algún plan de trabajo para que los buenos deseos, sean realidad.

Generalmente, los candidatos presentan propuestas sobre:

1. Lo que harán para dar solución a los problemas que, por su gravedad o trascendencia, requieren atención prioritaria.

2, Lo que harán para mejorar las condiciones actuales de los servicios públicos y las tareas cotidianas de gobierno.

3 Lo que harán para garantizar el desarrollo a largo plazo.

En estas campañas, no he leído o escuchado propuestas sobre los puntos anteriores.

Por ejemplo, siempre se ha dicho que el agua limitará el crecimiento futuro del Estado y por lo tanto de sus municipios, ya que se sobreexplota el agua subterránea. Se extraen 575 millones de metros cúbicos al año y solo se deberían extraer 300 millones de metros cúbicos al año. Que al extraer aguas fósiles, que se infiltraron hace muchos años, se incrementa el riesgo de extraer agua de mala calidad, que requerirá ser purificada para ser aprovechada. Que se pueden provocar problemas en el subsuelo porque el agua subterránea baja de nivel cada año.

¿ Consideran los candidatos que este problema no requiere atención prioritaria?.

¿ Cuales son las soluciones que aplicaran los candidatos?.

¿ Que meta, se comprometen alcanzar, en caso de resultar electos? .

Sobre otros temas, me surgen las preguntas siguientes:

¿Cuáles son los planes, de los candidatos, para generar empleos, en caso de ser electos?.

¿Cuales son las propuestas, de los candidatos, para garantizar el desarrollo del Estado a largo plazo?

No encuentro propuestas de los candidatos, sobre estos y otros temas. Pero acudiré a votar.

No me gustaría votar por la propuesta menos mala; al contrario, me gustaría tener dudas porque hay abundancia de opciones buenas. Me gustaría ver que en la población hay interés y entusiasmo por las campañas políticas. Que en este periodo hay un debate rico en ideas a favor del bien común.

Para mí no es importante si están unidos o si hay divisiones internas en los partidos políticos. Para mí lo importante es que en las campañas políticas se presenten propuestas para el desarrollo del Estado y del Municipio.
Publicado por David Gómez Salas en 7:51

lunes, 16 de mayo de 2016

La suerte de ser mujer

La suerte de ser mujer © David Gómez Salas
Soconusco Anthology
-
Julieta fue hija de Gina una italiana que se mudó a vivir al Soconusco, en los años en que sucedió la segunda guerra Mundial.  Julieta se casó con un "bolo" costeño de nombre José Manuel, que todo mundo le decía,  Chema. En la costa de Chiapas se le dice bolo al borracho, ebrio o beodo.
-
Chema bebía alcohol de tiempo completo por lo que cada peso que ganaba, lo gastaba en su vicio. Así que nunca tenía dinero para pagar la renta de una casa y mucho menos para comprarla. A Julieta no le quedó otro camino que mudarse vivir a casa de su madre Gina, ahí podía hacerlo sin pagar renta y además comer las frutas del patio trasero que se daban en carretadas.  En la esquina norte estaba la cantina, cuyos propietarios eran amigos de infancia y les vendían fiado.  
-
Julieta y Chema, dijeron que estarían en casa de Gina solamente unos días, pero pasaron años y nunca salieron. Se mudaron con sus 6 hijos, 2 perros, 2 gatos, un loro, un mono araña,  3 autos, 30 macetas y todos sus muebles. La casa de Gina quedó hacinada y ocuparon casi todos los árboles para colgar sus hamacas. Por la forma de colgar ropa por todas partes, se parecían a los inmigrantes que llegaban a la costa a leer  la suerte y decían ser gitanos húngaros.
-
En algunas fiestas familiares, Julieta tomaba unos tragos y afloraba su sentimentalismo, lloraba y decía que deseaba tener una casa propia, porque sus hijos estaban acostumbrados a vivir con lujos y comodidades. Eran tres hijos y tres hijas que Dios les había enviado, en forma alternada un hijo, una hija, un hijo, una hija; sucesivamente. Los hijos heredaron el gusto por el alcohol, el cigarro, el ocio, lenguaje vulgar y trabajar poco o nada. Se sumaban con facilidad a todas las fiestas.
-
Bailaban en todos los desfiles y eventos del carnaval. En semana santa bailaban en la quema del judas, pedían en la tarde ¡Pan de judas! Algunos enmascarados otros estrafalariamente disfrazados de diablos o mujeres exóticas. Salían a las calles a pedir dinero para comprar cohetes y trago, era una costumbre chiapaneca que habían adoptado de todo corazón. Se pasaban la vida en una fiesta permanente.
-
Había visto una película llamada la suerte de ser mujer (La fortuna di essere donna), con Sofía Loren que interpreta a una joven que deseaba ser actriz y va perdiendo su sueño porque los hombres que cruzan por su vida, en lugar de amarla y apoyarla; no lo hicieron, solo se aprovecharon de ella.  Julieta me recordaba esa cinta, no porque haya tenido amantes en su vida, no me refiero a eso. La analogía se me ocurría porque que su esposo e hijos, que se supone la amaban, únicamente la manipulaban para vivir a sus expensas, sin notar siquiera que desbarataron sus sueños, su vida. Pero qué más podía hacer Julieta, allá en trópico mal comunicado con el resto del mundo.
-
La casa de Gina tenía en la parte posterior un pequeño patio con 2 árboles de guarumbo, 2 árboles de mango, 2 de nance, 2 de Tepezcohuite, 3 de guanábana, 2 de marañon, 3 de papausa, 2 paternas, 1 de chicozapote, 1 de caimito, 2 de limón, varias plantas de plátano, chile y cerca de un centenar de ornato. Todas estas plantas fueron padecieron las consecuencias de la invasión que sufrió su casa por parte de Julieta y su familia.
-
El viento movía suavemente las ramas y hojas de los árboles de mango, tepezcohuite, paterna y demás. Parecía que estos árboles acostumbrados a curar a las personas de enfermedades como  hipertensión, diabetes, diarrea y otras, así como las quemaduras y cortadas; también deseaban sanar a la familia de Julieta, entregada casi de tiempo completo al festejo,  el trago y la jactancia.
-
Las compasivas miradas de las hojas de los árboles fueron ignoradas, como fueron ignoradas las luces enviadas por la luna y las estrellas, que se preocupaban por ellos. La familia de Julieta no tenía tiempo para sentir el amor de los árboles y el cielo. Como alguna vez dijo el poeta Quintanarroense Domingo Argüelles: habían aprendido de las rocas, su insensibilidad.
-
Quizás aprendieron del poeta Rubén Darío, que en su poema "Lo fatal" dice: Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque ésa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo; ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
-
Así recuerdo esta historia sobre mi paisana Julieta, chiapaneca descendiente de italiana. Cuya remembranza ha quedado escrita en mis relatos sobre mi Soconusco. Miles de historias que sucedieron en esa tierra de inmigrantes. Tierra pródiga donde se aprende a percibir la ternura de los árboles, la música de sus hojas con el viento y los procesos incansables que suceden en el interior de sus tallos, hermosas esculturas.
-
Paraíso inundado con ternura día y noche. Territorio  donde besa y enamora el agua, el aire, las lluvias y tormentas. Sitio para vivir inmerso en sus ríos y cascadas. Para amar sus exóticas selvas, frutos y flores; y volar como sus aves de múltiples colores. Para sentir la intensidad del mar abierto y turbulento, el sol vivo y calor húmedo en todo momento. Para reflexionar escuchando el croar de las ranas y el zumbido de las chicharras. Y también para construir sueños o simplemente para subsistir gracias a la bondad de su naturaleza.
-
Julieta tuvo grandes ilusiones sobre su porvenir, confiaba en lo pródigo que es el Soconusco, pero ni la fuerza del trópico pudo vencer al alcohol, a solo media cuadra de su hogar.