jueves, 28 de septiembre de 2017

Tuve un amigo

Tuve un amigo... Por David Gómez Salas
-
Fuimos vecinos en Barrio Nuevo en mi querida Tapachula y doy gracias a Dios por haberlo conocido; en aquella época de  vecinos, apenas nos saludábamos cuando él pasaba por la calle, en su bicicleta.  Sin embargo 30 años después me pude dar cuenta que mi vecino era una persona que traía en la sangre, en sus huesos y en el alma; las virtudes de honestidad, lealtad y solidaridad. 
-
Resulta que en una ocasión hice un proyecto para cancelar una pequeña planta de tratamiento de aguas residuales que no funcionaba y que en lugar de reconstruirla era más conveniente enviar las aguas residuales de esa planta al sistema de alcantarillado de la ciudad, para que fueran tratadas junto con otras en una gran planta de tratamiento de mucha mayor capacidad.  Es una solución frecuente, porque es más barato operar y dar mantenimiento a una planta de tratamiento grande, que operar y dar mantenimiento a muchas plantas pequeñas.
-
Así que las autoridades decidieron demoler la plantita con capacidad para tratar dos litros por segundo de aguas residuales y en su lugar construir dos cárcamos de bombeo y una línea de alcantarillado para interconectar estas aguas residuales a la red general de alcantarillado de la ciudad que llevaría esa aguas a una planta de tratamiento con capacidad para 300 litros por segundo, es decir, 150 veces más grande.
-
En aquella época existía un programa gubernamental para hacer obra pública llamado Solidaridad mediante el cual se construían obras en que la población aportaba el 50% del dinero y el gobierno aportaba el otro 50%. El programa se llamaba peso por peso, o algo así. El gobierno es mejor para bautizar sus programas que para llevarlos a cabo.
-
Como cualquier proyecto de obra se realizaron todos los cálculos de ingeniería, planos, especificaciones técnicas, catalogo de conceptos y presupuesto.  El proyecto fue sencillo y  representaba un costo aproximado de 1,600 millones de pesos viejos. Cuando el peso no valía nada. Pues años después; mil de esos pesos, se volvieron apenas un peso. Le quitaron tres ceros al peso, dijeron.
-
El gobierno llevó a cabo la licitación y ganó el concurso una empresa que había cotizado 3,200 millones, es decir el doble de lo que yo había estimado en mi proyecto. Lo cual significaba que la población aportaría 1,600 millones, que era lo que realmente costaba realizar esa obra. Ante esta acción, no podía hacer nada. Mi trabajo terminaba al entregar el proyecto y el gobierno decidía quien lo construía y el precio a pagar.
-
Las empresas que concursaron y no ganaron se inconformaron porque muchas de ellas habían presentado propuestas más económicas y habían sido descartadas sin razones técnicas válidas.
-
A través de mi Gerente, los funcionarios me solicitaron verbalmente que modificara el presupuesto que había elaborado en el proyecto entregado, me negué.  Yo tenía un ejemplar completo del proyecto entregado y una carta de entrega en donde describía el contenido del proyecto, el número de páginas de cada capítulo, listado de planos, etc. Todo a detalle para que no pudiera ser modificado.  Mi negativa me causó innumerables problemas. El límite fue la imaginación de los conspiradores.
-
Llevaron unos cuantos planos a los vecinos y les dijeron que mi proyecto estaba incompleto, un vecino me llamó por teléfono y acudimos a presentar el proyecto completo.
-
Los funcionarios del gobierno contrataron un "Perito" quien dijo que había detectado la posibilidad de que los cárcamos flotaran cuando estuvieran vacios y subiera  el nivel del agua subterránea.
Acudimos a una reunión en la que participaron funcionarios del gobierno local y de otras dependencias. La demostración fue muy simple, porque hay que calcular el peso del tanque vacío y si pesa menos que el empuje del agua en que estará sumergido, el tanque flotará; si pesa más que el empuje  del agua en que estará sumergido,  es imposible que flote.
El tanque de concreto vacío pesaba mucho más. Además para garantizar que el tanque no flotara, el tanque se construyó con dentellón exterior perimetral en la parte baja, sobre el cual se colocó un relleno de rocas, de esta manera el tanque quedó anclado por la parte inferior y para levantar el tanque había que levantar el volumen de roca existente en la zona perimetral.
-
Todas las intrigas sobre aspectos técnicos fueron disueltas, se pidieron dictámenes del proyecto eléctrico, estructural y todo quedó homologado.  Han pasado más de 25 años de que se construyeron esos tanques y en todo ese largo tiempo se han presentado lluvias torrenciales y huracanes; el tanque nunca ha flotado un milímetro ni sufrido movimiento alguno, aquellas intrigas suenan ilógicas, pero en aquellos años provocaban dudas en los inexpertos.  Palabras y acción que envuelven mala intención, la insidia.
-
Una vez que ya no hubo dudas técnicas, vinieron actos de intimidación por parte de los funcionarios del gobierno. Un día me llamó por teléfono un amigo para avisarme que me atacarían e través de la prensa local; así que decidí acudir a mi amigo de barrio, de infancia Marco Aurelio Carballo que entonces ocupaba el cargo de Jefe de Redacción en la revista Siempre!
-
Le llevé copia del proyecto, cartas, dictámenes y fotografías. Marco Aurelio me pidió una fotografía y publicó en la revista Siempre! una nota sobre mi labor a favor del cuidado del ambiente, en una sección de la revista llamada "figuras de la semana" en el mismo número en que el Gobernador publicaba una nota sobre su informe anual de Gobierno. 
-
Aunque la nota que publicó sobre mí era totalmente ajena a la intriga del cárcamo, la nota fue muy efectiva. No lanzaron su campaña en mi contra, supieron que no estaba solo. Que tenía un valioso amigo.
-
Diez años después decidí escribir cuentos y no solo escribir para mí, pues mi intención fue enviar esos cuentos, los primeros que escribía en mi vida, a un Concurso Nacional llamado Mi primer libro. Fueron cinco cuentos que agrupados con el título "Decisiones de alto riesgo", género novela corta, cuentos y ensayos.
-
Era una aventura audaz. A partir del momento de inscribirme al concurso tenía un plazo de dos meses para escribirlos; todo estaba en mi mente. De nuevo acudí a mi amigo de barrio, de infancia...  abusaba de su bondad y paciencia.
-
Marco era Premio Nacional del Cuento y entre otras actividades impartía un taller de narrativa, así que me envió una guía que contenía recomendaciones fundamentales, algunos vicios que deben evitarse,  puntos de vista de Stephen King, los diez mandamientos de Stephen Vizinczey, el mejor oficio del mundo de Gabriel García Márquez, el ideario estético de Robert Louis Stevenson y bibliografía.
-
Escribí cinco cuentos: Frente al delincuente, Las palabras sobran, Desde el pantano, La trampa de diablo y Cortina de humo.
-
Marco leyó los tres primeros y me dio valiosos comentarios y observaciones, me causó alegría que le gustaran. Me levantó el ánimo y hasta llegue a soñar que sería fabuloso ganar un premio a la primera vez.  Si un escritor debe tener, entre otras cosas, fantasía; esa condición  la cumplía.
-
Me recomendó escribir en primera persona porque es más intenso relatar los hechos como vividos que como un narrador omnipresente. En su guía Marco recomienda tomar como base para  un cuento alguna experiencia propia así se tiene la certeza de que el cuento no se parecerá  a los de otros autores. Claro que se puede escribir de todo, con mucha imaginación; sin importar que a otros escritores se les ocurran las mismas ideas.
-
Marco recomienda en sus notas, no usar la sintaxis retorcida, ser cuidadosos con el uso de las metáforas, analogías, tiempos de los verbos, uso de preposiciones, palabras rebuscadas, cacofonías, aliteraciones, sinalefas, lugares comunes, frases hechas, ritmo atropellado, abuso de adjetivos y adverbios. Recomienda ser preciso en el uso del lenguaje y saber distinguir entre un vocabulario amplio y el lenguaje rebuscado. En fin sus  notas y consejos me resultaron muy valiosos. Y sobre todo me recomendó leer, leer, leer y leer; me dio un listado de cuentos y novelas. Los leí.
-
No es fácil encontrar un amigo que de su tiempo con tanta bondad, como lo hizo Marco. Y que fortuna, para mí, que Marco creyera en mi honestidad, a pesar que había pasado casi 30 años de no vernos. 
-
Marco falleció el primero de agosto de 2015 y lo albergo en mi corazón. Lo recordaré toda la vida. 

sábado, 19 de agosto de 2017

Esperanza

A muchas personas les podrá parece una tontería apelar a la conciencia de un tramposo;  pero  cualquier cosa que se haga por reconstruir a una persona tramposa, a muchos humanos también les parecerá una tontería.

sábado, 31 de diciembre de 2016

El origen de la violencia

El origen de la violencia.
David Gómez Salas, el Jaguar
Octubre 2012
-
Cuando se presenta la violencia, se discute quien la inició. ¿El gobierno o el pueblo? ¿La policía o los manifestantes? Yo pienso que la violencia la siembran los grupos de poder económico. Su ambición los lleva a apoderarse de los recursos naturales, de los bancos, de la mejores tierras, de las carreteras, de las telecomunicaciones, de los servicios públicos rentables, etc. Por eso las reformas como la energética, la venta de playas a extranjeros, la privatización del agua potable, los monopolios de la televisoras, de teléfonos, la privatización de los ferrocarriles,... son las semillas de la violencia. Ya verán como los mexicanos de clase media, los pobres y los de pobreza extrema protestarán  y algunos desesperados responderán con violencia ante la desigualdad..- El gobierno armará su policía, su ejercito, su marina y ... ¿Quien empezó la violencia?

sábado, 15 de octubre de 2016

Tiro de gracia


Una noche arribó un automóvil rojo al terreno que colinda con mi huerto. Entró por una parcela abandonada sin cerca al frente, el acceso estaba libre. El automóvil avanzó hacia donde me encontraba y se estacionó en el límite con mi terreno, muy cerca de mí.

Descendió del automóvil, una pareja de enamorados que se abrazaban y besaban. Con rapidez  pusieron sobre el suelo una colcha y empezaron hacer  el amor frente a mí.

Me retiraba silenciosamente del lugar, cuando el hombre gritó: ¡Quien anda ahí!

—Estoy en mi huerto—Contesté. Seguí caminando para alejarme del lugar y escuché disparos y sentí al mismo tiempo un balazo en mi brazo izquierdo. Corrí al río, es un cauce seco con algunos árboles de mezquite y maleza que crece en el desierto.

Corrí sin detenerme a lo largo del cauce hasta llegar a su cruce con la carretera. Antes de subir a la carretera, revisé mi brazo y me dí cuenta que mi herida era solo un rozón. Sin embargo supuse que por la sangre sería difícil que alguien se atreviera ayudarme y  llevarme en su automóvil. Así que decidí seguir caminando por el cauce hasta llegar a las vías del tren y caminé a la ciudad por esa ruta. Era más segura, por ahí mi agresor no podría  seguirme en automóvil, no hay forma.

Llegué a casa después de la medianoche, todos dormían. Me bañé y lavé mi herida con detergente, después le puse mercurocromo. Con gasa, presioné ligeramente la herida con mi mano derecha hasta que dejó de sangrar y la herida quedó seca externamente. Coloqué gasa limpia sobre la herida y la fijé con tela adhesiva. Me acosté del lado derecho con el brazo izquierdo arriba y sin moverme.

Al día siguiente, al mediodía, pasé en automóvil frente a mi huerto para observar si había alguien vigilando. Me di cuenta que 50 metros adelante, estaba un carro color gris plata estacionado del otro lado del camino, en sentido contrario al mío. No me detuve, seguí hasta el final del camino, es un tramo cerrado que comunica a varios terrenos con una carretera. Cuando llegué al final del camino di vuelta en “U “. Pasé de nuevo frente al auto estacionado y me di cuenta que en su interior, había una mujer.

El mismo día, a las 5 de la tarde di otra vuelta. Permanecía el carro estacionado con una mujer en su interior. Parecía ser una mujer distinta a la que había visto en la mañana. No estaba seguro, porque al pasar frente al carro, no volteaba descaradamente a verlo, simulaba llevar la vista al frente y voltear brevemente como con cualquier auto.    
 
Pasaron 15 días en que no pude regar mis árboles y el sol los estaba matando. Son árboles jóvenes con raíces aún poco profundas. Así que al dieciseisavo fui al huerto a regar. Para que el agua se infiltre a través del suelo debo regar de tarde noche. De día el agua se evapora muy rápido y no se aprovecha. Mi terreno es arcilloso, sin arena, poco poroso.

Al llegar al huerto, de inmediato vi que estaba el carro gris plateado en el sitio de siempre, lo ignoré. Me estacioné frente al portón, lo abrí, metí mi auto, cerré el portón y me dirigí a mi auto para ir al  fondo del terreno. Pero en ese momento el carro gris plata ya estaba frente a mi terreno y como la  cerca es de malla ciclónica, la mujer que bajó del auto y yo, podíamos vernos. No podía fingir que no la había visto.

—¡Señor, señor!—Gritó.
     
Me aproximé a ella, para escucharla. Era una mujer muy joven, delgada, morena, rostro delicado, ojos negros grandes, cejas pobladas y nariz pequeña. Cabello lacio sujetado hacia atrás.

—Necesitamos platicar—Me dijo. No tenga miedo, no le vamos hacer nada. Usted no rajó, no fue a la policía. Mi novio y yo, queremos darle un regalo de agradecimiento.

—Nada hay que agradecer—Le dije.

—Solo queremos platicar, no tenga miedo—Insistió. Suba a mi carro lo llevaré. Usted es un hombre fuerte, yo soy solo una mujer de 18 años ¿Me tiene miedo?

—Necesito darle agua a las plantas, se están secando—Contesté. No me deben nada, me urge regar.
     
—Espere, voy a llamar por teléfono, a ver que me dicen—Contestó.

Se retiró un poco e hizo la llamada atrás de su coche. Solo habló un minuto y regresó al portón y dijo: Está bien, póngase a regar, pero estamos entrados, rechazó mi invitación.

Caminó a su auto y dijo: espere, quiero enseñarle algo. Llegó al auto, abrió la cajuela y sacó una metralleta. ¿Ve este juguete? Si lo quisiera chingar, lo hubiera chingado, aunque se echara a correr.

Guardó el arma en la cajuela, subió al auto, dio marcha al motor y volteó a verme por la ventanilla. Sonrió y me dijo: nos veremos pronto y la próxima vez no me digas no. Se fue.

Ese día, terminé de regar como a las once de la noche. He aprendido a disfrutar el cielo estrellado del semidesierto, y he aprendido a amar la nobleza de su escasa vegetación. Me gusta estar a oscuras y mis ojos se acostumbran a ver con la tenue luz de la luna, aún cuando no haya luna llena. Así que decidí que a partir de ese día iría a mi huerto solo de noche. Me sentía más seguro, pero no perdía el miedo de que llegaran a visitarme.

Pasaron más de tres meses y cuando ya sentía que no los volvería a ver, apareció la mujer. Arribó a las 9 de la noche, se estacionó fuera de mi huerto. Nos vimos de inmediato, yo estaba abriendo una válvula que se encuentra cerca del camino. Bajó de su auto y me dijo: Buenas noches, mi buen.

—Buenas noches—Contesté. Tenía miedo, aunque ella tuviera 18 años y se viera sin maldad.

—Ábreme quiero platicar contigo—Dijo. No tengas miedo, no te voy hacer nada ¿Estás armado, güey?

—No—contesté. Y abrí el portón.

Pasó al huerto y me dijo: Mataron a mi novio, a mis papás, a mis carnales y a mis amigos. Al final solo quedamos vivos tres y éramos un chingo. Los tres que quedamos vivos, nos despedimos y cada quien jaló por su cuenta, sin saber de los otros, para que en caso que lo agarren, vuele solo.

Vine porque tú eres uno de lo pocos que no me eché ¿Me entiendes?
Me respetaban por mis ovarios bien puestos ¿Me entiendes?
Nunca me temblaron las manos, ni las piernas, ni nada ¿Me entiendes?
Así que pensé, me voy a echar aquel pinche campesino y vine.
Pero ya te dije que no te voy hacer nada y siempre cumplo mi palabra.

Déjame ver tu brazo. No te pasó nada y te disparó muy cerca por la espalda. A esa pinche distancia, yo te hubiera dado en la cabeza, la espalda, donde quisiera. Pero “El Culi” falló. Así le decían mi novio porque él a todos les decía culeros.

Pienso que a partir de esa noche empezó su racha de mala suerte. Por dejarte vivo. Los muertos nunca dan problemas, ni traen mala suerte. Perdí la cuenta de los he matado sin problemas. Pensé que debía darte cuello para terminar mi raja de mala suerte y vengar a “El Culi”.

Mientras yo regaba, ella caminaba a mi lado y a través de ella, habló el diablo. Platicó, casi sin interrupción, cerca de dos horas. Después me dijo: “El Culi” ya está muerto, como mis papás. Así que si voy a cumplirle a un muerto, que sea a mi mamá y no al güey del Culi.

Sacó debajo de la chamarra una pistola, la puso en mi cabeza y me dijo: si quieres vivir acuéstate en el suelo y repite lo que yo diga.

—Doña Marisol, perdone a su hija, así como ella me perdonó—Dijo.

—Doña Marisol, perdone a su hija, así como ella me perdonó—Repetí.

—Ya la hiciste,  pinche campesino—Dijo. Puso la pistola en mi nariz, desabotonó su blusa y, con una leve sonrisa, me preguntó:

¿Te gusta mi cuerpo, güey?
—Si

¿Has estado con una hembra como yo?
—No

Pues te la vas a perder, dijo. Guardó su pistola y se fue.

--------------------------------------------------------------
Tiro de gracia © David Gómez Salas, el Jaguar


lunes, 10 de octubre de 2016

Quintana Roo, 6 de octubre de 2016

En mi querido Quintana Roo se ha perdido tiempo en progresar en sentido amplio, no hay mejores niveles de bienestar para la población. Mi punto de vista es que el gobierno debe actuar comprometido con sacar adelante al Estado que ha quedado hundido por los anteriores gobiernos. Una deuda pública enorme que condena a los que aún no nacen, que les dejaremos la obligación de pagar algo que ellos no causaron. Heredamos a nuestros hijos, nietos y bisnietos, un obstáculo para su desarrollo.
-
En la situación actual de deterioro en que se encuentra Quintana Roo, las fiestas deben ser haciendo cosas para mejorar la salud, la educación, la productividad, la seguridad, etc. Eso hay que celebrar, eso me daría alegría enorme; esas son las fiestas que necesitamos para sentir dicha en el alma (bueno al menos ese es mi sentir).
-
No me imagino celebrando un cargo público, sabiendo que nada significa hasta que haya hecho cosas que beneficien a los demás. No soy agua fiestas, soy pasión desbordada que disfruto cuando veo que las personas progresan, mejoran, son menos pobres; me lleno de dicha al ver la dicha de la población. Eso deseo para mi Quintana Roo, ese es al ambiente de festividad que deseo ver los próximos años, no me alegro al leer en los periódicos las noticias sobre los brindis celebrando los nombramientos de los nuevos secretarios y directores de gobierno; algún nombramiento podría despertar en mi el sentimiento de esperanza, pero no de alegría plena.
-
Si el nuevo gobierno al menos se bajara los sueldos de inmediato, para le cueste menos a la población, esa sería una fiesta de esperanza y después con los logros viviríamos una festividad auténtica. Si el nuevo gobierno anunciara al menos algún compromiso, alguna meta, algo que se pueda medir, pero solo leo generalidades.
-
No creo que sean tiempos para pensar en el bienestar propio, o de amigos. Son tiempos en que se puede trascender, hacer historia desde el gobierno. Por eso opino de manera oportuna, en estos momentos en que empieza el nuevo Gobierno, para recordar a los gobernantes sus verdaderos compromisos y obligaciones.

"No más palabras, solo hechos"

Quintana Roo, 6 de octubre 2016 --- David Gómez Salas